A ti que lo conoces más que yo
Te pongo a cargo de él:
Cuida de mi corazón, Señor,
No le permitas caer.
Él es frágil pocas veces,
Otras muchas es viril,
Pero lo encargo a ti,
Que lo cuides sin dobleces.
Es que la ternura de tus manos,
Lo dulce tus palabras
Me hacen sentir un niño,
Por eso es, mi Señor,
Que a tus brazos yo me ciño.
Sí, Señor, soy tu pequeño,
Quiero conquistar tu reino,
Dirige mis lentos pasos,
Hazlos que sean certeros.
Dirige mis pasos JESUS,
Que pise sobre tus huellas.
Dirige también mis miradas
Que vean tu gran estrella.
Dirige mis pensamientos JESUS,
Que en mi mente primes tú.
Mantén mis ojos perfectos
Mirando solo tu luz.
Dirige mis movimientos
A no caer en el vacío
Presta a mí tu limpia capa
Para que me quite el frío.
No olvides que soy débil
Y en ti me haré fuerte
Eso si estás tú conmigo
Antes que vea la muerte.
Eres mi gran marinero,
Yo soy tu fiel pasajero.
Guías mi barca a puerto seguro
Y con el acero de tu proa
Derribas los fuertes muros.
Ven CRISTO y nunca te apartes
De nuestros frágiles corazones,
No te canses de nosotros,
Escucha nuestras peticiones.
Nosotros, tus pequeños hijos
Queremos seguir tus razones.
Tu razón eterna de amar
Sin esperar que al momento te ame.
Estás siempre con nosotros
Sin esperar que te llamen.
Gracias por ser siempre fiel,
Gracias por estar aquí,
Con tus miradas de miel
Y tus pasos de marfil.